La regularidad y ritmo sostenido que le imprimieron los ganadores motivó que los goles llegaran por decantación, uno a uno. Hasta casi sin esforzarse, ante tantas facilidades y desánimo adversario.
Estaba claro que para los verdes era la jornada previa al martes 13. Y, si bien tuvieron opciones de peligro cada vez que atacaron, sus situaciones fueron brillantemente disipadas por Ale, quien respondió a la par del alto nivel de sus compañeros.
El rendimiento del uno vete contrastó nítidamente con el del Uno purre, quien
Con el resultado prácticamente definido los defensores vetes casi que se olvidaron de su misión y emprendieron un viaje hacia tierras ofensivas; así fueron produciéndose
Confiados y relajados, los cuarentones continuaron desplegando todo su juego, se los notaba felices y joviales como en sus épocas de juventud cuando corrían la pelota en un parque en día de la primavera (nunca intentar darle un “pico” a una chica; sólo la pelotita).
Terminó siendo un partido placentero para los veteranos; como hace tiempo no sucedía se permitieron disfrutar del juego. Lo gozaron aquellos quienes estaban en campo y quien momentáneamente lo veía desde afuera. Se reencontraron con su juego. El fútbol los reencontró a ellos.
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