28 de julio de 2009

DUENDES NARANJAS


Semejante partido no podía terminar de esa manera. Hubiese sido una afrenta hacia nuestro futbol que un pase de Mariano hacia atrás, previo paso de la pelota entre las piernas del Orión purre, se convirtiera en el gol que determinaría el final.
No sería justo hacia esas dos horas incesantes de fútbol en donde dieciseis players dejaron todo de sí sobre el cauchoso césped. No se adecuaba a un final feliz, acorde a lo expuesto por cada vete y purre.
Antes de esa jugada fatal para los verdes había pasado un tiro libre de Dieguito que todavía hoy se protesta, un gol de Juan llevándose la pelota como si fuese un mall de rugby (algo jamás visto) recibiendo agachado, trasladándose de derecha a izquierda y sacudiendo un remate al ángulo tremendo, protestas, el penal por el codito del Tolo, golpes, un remate en el palo de Martín que hubiese cerrado el triunfo purre, murras, un rechazo al gol de Juancito que se coló por arriba de Orión, caídas de uno y otro lado, tiros en los palos purres, agarrones y empujones, dos goles purres casi definitorios cuando quedaban doce minutos, intento de juego asociado, pelotazos de Ale, más protestas...
Todo eso había sucedido. Hasta el momento en que mágicamente surgieron los duendes de Cani y Diego del 90 (Lukitas no había nacido) introduciéndose en maracanazinho. Extrañamente ingresaron en los pies del muchacho (Senior) con la camiseta número 11.
Ellos dos, como aquel partido ante Brasil, acercaron la redonda al pie del Chelo, quien desparramó un purre y se dirigió al arco, Cris y Juan, impacientes, abrían sus brazos pidiendo la pelota porque se iban ubicando frente al arco. El Vete más vete se enfrentó con Orión, quien salía desesperadamente pero un simple enganche hacia la izquierda lo dejó desairado... La última gambeta fue la más complicada, esquivaba las palabras que decían que jamás habían ganado los Vetes con él en la cancha.... cayendo al piso, nuestro barbado héroe, acarició la redonda con la zurda... la bola fue suavemente contra la azulada red. Era el 11 a 10, sobre la hora, a lo Vete.
La chicharra sonó instantes después que el muchacho (senior) dejaba volar los duendes hacia otras canchas, sabiendo que sobre él ya se habían depositado para provocar un final color naranja.

1 comentario:

Diego dijo...

Enhorabuena Chelo!!!