1 de diciembre de 2009

Historia de lesiones, lluvia y fútbol

No era un día Purre y los hechos lo demostraron. Parecía un buen augurio la lluvia del viernes y el pronóstico del fin de semana para los verdes (hay una máxima que reza: si llueve el día de fútbol, ganan los purres). Sin embargo, tras los reiterados chaparrones del último día hábil semanal, el gran febo apareció en el mediodía del sábado como si enviara una señal a los Vetes. Los febriles rayos solares despejaron los grisáceos nubarrones y desmoronaron todo incentivo de los de verde. Para ellos las malas noticias se reiteraban una tras otra: en el chat Lukitas anunciaba que no iba; ya en la cancha Mariano apareció con soquetes, Luciano, por olvido, sin la camiseta, los veinteañeros ,que apenas presentaron cinco jugadores, debieron recurrir a la necesaria convocatoria del siempre predispuesto Carlitos y para colmo de males, durante el transcurso del partido, la lesión de Lucho en el tobillo. Demasiados contratiempos para un equipo que debía ganar sí o sí para continuar con la llama encendida para dar alcance a los cuarentones.

Haciendo referencia al juego se notó en los Vetes el deseo y necesidad de revertir las dos derrotas sucesivas. Fue entonces que salieron concentrados desde el inicio, presionando, jugando por abajo, al pie; causales que provocaron superioridad sobre el adversario. Las fulgurantes apariciones de Chelo en tres ocasiones, definiendo con clase en cada uno de sus goles, elevaron el marcador 3 a 1 durante el transcurso de los quince minutos iniciales (el gol Purre de pelota parada nunca falla). Hasta que se produjo la situación que provocó el final anticipado del juego; la lesión de Lucho, quien al trabar débilmente una pelota con Darío se resintió de su tobillo izquierdo. El longilíneo defensor/mediocampista cambió el lugar con Pantera pero no pudo seguir, pese al esfuerzo por continuar en campo.

Con cinco jugadores, los verdes poco pudieron hacer. Para colmo cuando atacaron se encontraron con un fillolezco Ale, quien retomó el nivel que había perdido los últimos encuentros, atajando furibundos remates que pudieron haber achicado la diferencia. La solidez en la marca y juego del retornado Tolo fue otro de los puntos destacados de los naranjas, ellos junto al goleador del match, se ubicaron en el podio y fueron la principal causa de la victoria. Los vencedores siguieron siendo superiores y no convirtieron más goles por fallar en el pase o definición final.

En una tarde accidentada también se destacó el patadón (de más está decir sin querer) de Diego sobre Chelo en la tibia del más vete de los Vetes quien quedó tendido varios minutos en el piso pero afortunadamente sin graves consecuencias, los permanentes resbalones de Juan (a pedirle un calzado nuevo a Papá Noel, muñeco) y el golazo de la fecha marcado por Gustavo.

Fue 6 a 2, los de naranja se aseguraron el primer puesto, regresaron a la victoria y depreciaron las vitaminizantes ínfulas esperanzadoras que habían consumido los Purres, quienes ahora se ven obligados a ganar los tres encuentros que restan para no ser los perdedores de la temporada, hecho que parece poco probable.

Mientras escribo elevo mi vista por la ventana y observo el cielo encapotado, también escucho caer sobre el techo reiterados chaparrones o lloviznas que se producen casi sin interrupción, pero el almanaque me indica que es domingo, como si el cielo conspirara contra unos y le hiciera un guiño a otros...

2 comentarios:

Dario dijo...

Como todos los martes...brillante !

Diego dijo...

Excelente Gus como siempre. Puede ser que el domingo haya estado tan feo después del hermoso sábado vivido. Es increible, me parece que voy a terminar creyendo en esas cosas.

P.D. Sigo conmovido con mi suceso con el Chelo.