Afortunadamente somos hijos de la 125, como nos definimos con Ceci.
De 2003 a esta parte se iban sucediendo hechos que no lograba entender. ¿Por qué tanta dualidad entre el hecho fáctico, la noticia y su tratamiento? ¿Cómo algo positivo se analizaba como un hecho negativo, perjudicial, malicioso, apátrida - del norte-?
Era/es extraño vivir en un país donde se recuperó el dinero de la jubilación, que años atrás se perdía en la timba financiera capitalista y viajaba a paraísos fiscales, para que lo recuperado por el Estado se entregase a los jubilados e invierta en planes sociales. Claro, para los grandes medios comunicacionales, cipayos, no había seguridad jurídica y el gobierno cargaba contra las empresas privadas.
Era/es extraño ver crecer la macroeconomía a tasas jamás vistas, de paìses desarrollados, pero resulta que los empresarios están/ban a disgusto contra el gobierno porque de esa manera no puede haber inversión ni ingreso de capitales para generar fuentes de trabajo.
Era/es extraño entender el ataque contra el "periodismo independiente", cercenar voces ( Gelblung, Mactas, Alfano, Van der Kooy, BLanck, Morales Solá, etc) cuando la ley de medios busca una mayor pluralidad de expresiones en beneficio de todos y no de unos pocos que marcan la agenda cotidiana desde un lujoso despacho, viendo su canal desde un plasma, llamando vía celular a quienes polìticamente manejan el paìs para extorsionarlos.
Era/es extraño no reconocer la alta inserción de alumnos al ciclo escolar, de un año a esta parte, a partir de una medida brillante como la asignación universal, la entrega de netbooks a niños, asistirlos sanitariamente, documentarlos al igual que a sus familias, crear planes de viviendas. Pero claro ¡Qué brillante Mujica!, que en Uruguay le entregó una Netbook a cada botija para que se eduque.
Era/es extraño no comprender como los desposeídos lograron/ logran una reinserción social a partir de conformación de cooperativas, programas laborales como "Jóvenes con más y mejor trabajo", "Envión", asistencia a microemprendedores, etc. creados por políticas fijadas por una Doctora en trabajo social y no, como en otros tiempos, donde la cartera la manejaba mi amigo de la farándula a quien le otorgué un ministerio porque me dio entradas para ver su espectáculo.
Era/es extraño no reconocer temas coyunturales, del siglo XXI como la igualdad de género, mismos derechos para todas las personas, aborto, pueblos originarios, juicio y castigo a los represores(al día de hoy el estado de Israel continúa rastreando nazis, pero eso está bien)temáticas de países que proyectan futuro.
Era/es extraño entender que no somos descendientes de inmaculados inmigrantes europeos sino que somos hijos de pueblos originarios que habitaron nuestro suelo y fueron exterminados por el conquistador español. Que no somos el granero del mundo sino que la tierra históricamente la manejaron una clase patricia y extranjera terrateniente que explotaba al trabajador del campo. Que nuestros héroes no fueron Roca, Mitre y toda la generación del 80, sino que también existieron los Mosconi, Alberdi, Alte. Brown, Jauretche o en nuestra América los MArtí,Tupac Katari, Miranda, etc. En eso, nos enseñó a abrir la cabeza este gobierno. La otra historia.
Y podría enumerar más cosas. Pero no hacen falta.
Extrañamente la clase media, la más beneficiada de estas políticas, es la que más odió a Néstor Kirchner y odia a Cristina. Algo que, verdaderamente, no logro entender. "Es una altanera", "Mirá la ropa que usa" "Jamás pisó el barro", suele escucharse habitualmente. Frases que grafican exactamente en espejo a imagen y semejanza de quienes la critican.
Elisa Carrió decía que "el pueblo lo odia a Kirchner", según pude ver en la plaza y por televisión, hubo una innumerable cantidad de gente que fue a despedirlo en su velatorio. Con una frase, tan sencilla como sintética: "Gracias, Néstor".
También los medios y sus voceros de bolsillos llenos y expresiones según mejor postor, solían taladrar diciendo: "estamos afuera del mundo, Kirchner es confrontativo, no hay libertad de prensa". Sin embrago en el Salón de los patriotas veo a casi todos los presidentes de Sudamérica despidiendo a Kirchner, destacando su capacidad de estadista, el trabajo realizado para unir la región y lograr la unión y paz para lograr el sueño de patria grande. Quizá al establishment, las corporaciones y los monopolios les guste ser lamebotas, como alguna vez Fidel calificó a De la Rúa. En hora buena que no haya sido ni sea así.
Gustavo López
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