3 de agosto de 2011

Incertidumbre hasta el final

Hacía varios minutos que el reloj había marcado las ocho. El final era inminente, aunque nadie sabía con exactitud cuándo sonaría la chicharra. El 7 a 6, que rezaba la placa a favor de los purres, se vivía con incertidumbre. Todo podía ocurrir, un gol de uno u otro generaría cambios en los estados de ánimo. A esa altura del partido todos se habían despojado de tácticas y posiciones fijas. Tres purres mano a mano con el arquero vete tuvieron la mejor chance para liquidar el encuentro, pero no supieron cómo. Una contra naranja tomó mal parada a los jóvenes pero no fue óptimamente ejecutada. Da había agarrado la lanza y quedaba luchando arriba, con la esperanza del empate a cuestas. El resto iba y venía, deseosos en búsqueda de igualar o certificar la victoria.



Atrás había quedado un gran partido, con buen juego por parte de ambos. Los vetes lograron crear situaciones y hacer correr la pelota como hacía rato no acontecía. Carlitos, Cris, Seba y

Chelo se acoplaron bien, generaron buen traslado, circulación y gambetas desequilibrantes. Los purres prefirieron mandar a Mariano al arco, resignando juego, a esto se le sumó la ausencia de Pachi (¿Se habrá quedado rodando la propaganda del Aguila blanco?), sin embargo no mermaron el rendimiento porque Martín, Lucho y el Bocha entraron en sintonía.


El marcador se fue sucediendo con vaivenes, como el dominio e intercambio futbolístico. Mientras los vetes capitalizaban varias contras, los purres le sacaban provecho a errores defensivos naranjas. Los minutos pasaban y ninguno podía sacar una luz de ventaja que hiciera virar el partido hacia un equipo. Hasta que llegaron dos goles sucesivos de los purres para asomar un 7 a 5. El rápido descuento vete abrió el resquicio para los nervios finales, pero ambos fallaron el estiletazo aniquilador.

Por un gol de diferencia fue el triunfo purre. Los verdes esta vez recuperaron lo que otras veces habían merecido. Por el contrario, los vetes quedaron con las manos vacías justamente en el encuentro que merecieron un vuelto más.

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