
Y finalmente el asado se hizo presente un domingo y no un sábado como estaba previsto. El diluvio inefable que calló sobre la ciudad de Buenos Aires impidió que se lleve a cabo como se pactó originalmente.
Faltaron caras y algunas sillas quedaron vacías en la larga mesa que amablemente se armó, que dicho sea de paso personalmente y creo que todos piensan igual, agradecemos una vez más a Ale y a su familia que se comportaron de diez y nos hicieron sentir muy a gusto nuevamente en su hogar. Sin embargo, dichas ausencias estuvieron siempre presentes en las charlas amenas y extensas o en cada anécdota (goles, gambetas, rabietas, festejos, no faltaron) que rememoraban las vivencias transcurridas durante todo el año.
El asado estuvo bárbaro, párrafo aparte para Gus y Dario que se prestaron a hacerlo y muy bien. La bebida nunca faltó, nosotros los Purres cumplimos con la apuesta, y satisfactoriamente los tres kilos de helado estuvieron en el momento preciso, cuando las anécdotas poco a poco fueron dejadas de lado para darle paso al debate sobre el reglamento que se hará efectivo en la próxima temporada.
Realmente el hilo conductor que es el fútbol estuvo siempre presente y aunque hubo muchos temas extras que no fueron dejados de lado, cabe destacar la buena onda y respeto mutuo que hay entre todos. A pesar de la diferencia de edad que puede llegar a haber, mucha o poca, nunca ha sido un factor relevante en la relación entre Vetes y Purretes y eso nuevamente se hizo notorio en la cena de fin de año.
La fantástica velada tuvo que interrumpirse lamentablemente a mitad de la madrugada, debido a la jornada laboral que se avecinaba, aunque tranquilamente pudo haber seguido durante toda la noche por el momento tan relajado y tan placentero que vivimos.
Para finalizar el brindis y las felicidades para todos aquellos que formaron parte de este juego que nos apasiona y que cada sábado nos reúne en el Maracanazinho.
Vetes y Purretes felices fiestas!!!
2 comentarios:
muy bueno dieguito
Genial !!! sacado de un cuento =)
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