30 de mayo de 2010

Película clase P (Purre)

En la función de todos los sábados, la vespertina de 19 a 20 hs, los espectadores y protagonistas conocen que se da siempre la misma película. Es todo similar a filmes yanquis clase B, cuando desde las primeras escenas se deduce toda la trama y el nudo se encamina hacia un previsible y poco original final.
El libreto es conocido, los jóvenes muchachitos se transforman en héroes por un día y logran vencer, durante el transcurso de la historia, a un grupo caduco de veteranos que da pelea, pese a toda clase de contratiempos (la habitual lesión muscular de uno de ellos).
Entraron en acción los cuatro fantásticos (Diego, Pachi, Damián y Mariano), a quienes se les sumó un héroe terrenal (Juan Manuel). Esta vez debieron sortear dos difíciles escollos: la ausencia en el arco del gran Gato guión bajo Park (ausente para aprender a elaborar un lemon pie) y la asombrosa novedad de encontrarse frente a un grupo de jugadores naranjas desconocidos.
¿Por qué tantos debuts en los vetes? A las conocidas lesiones de Da, Chelo y Cris, se le agregó el viernes el desgarro de Ale-Krusty. Por tal motivo los vetes tuvieron que recurrir a otros vetes históricos que debieron sumar a la causa para revertir el mal momento: Gus-Felipe, Gustavito Smith y Adrián (casualmente un ex profesor de música de sus adversarios) fueron quienes integraron el quinteto junto a Ale-Chassman y Gus.
De inicio a fin los purres fueron netos dominadores y demostraron su habitual juego logrando mayor diferencia por el conocimiento existente entre ellos. Fue un partido abierto, con situaciones de un lado y otro. Los naranjas generaron mayor juego y llegadas al arco adversario con sus nuevos jugadores, a diferencia de otros partidos, pero sufrieron defensivamente por quedar siempre en desventaja numérica contra el feroz y certero ataque purre.
Los verdes siempre estuvieron en ventaja, mientras que los naranjas desperdiciaban (varias veces por displicencia) sus chances. El ida y vuelta era incesante. Si bien los ganadores golpeaban cada vez que se lo proponían, los vetes no perdían las esperanzas de lograr aunque más no sea un empate.
Pero como la mala fortuna los persigue, esta vez el damnificado fue Gus-Felipe. Se desgarró los aductores faltando veinte minutos para el final. Ahí finalizó el partido, los tres jugadores de campo que quedaron poco pudieron hacer contra la magia y los bríos verdes quienes por momentos, ante tanta diferencia, parecía que cada uno quería introducirse al arco con pelota y todo. Si hasta Dieguito, en estas épocas mundialistas, se dio el lujo de emular a Cani como contra Brasil, eludiendo a Ale-Chassman para marcar uno de los tantos goles.
El score final marcó 19 a 12. La lluviosa tarde sabatina fue producto de las lágrimas de los vetes quienes entre derrotas y lesiones sucesivas no encuentran cómo revertir esta nefasta racha que los aqueja. Por el contrario, los verdes, ya acicalados, se preparaban para disfrutar de la función nocturna. Una velada gozosa y feliz como la que recorren sábado a sábado.







DESPUÉS DE LAS VEINTE

REGRESOS

Dos vetes históricos han regresado al ruedo. Los dos Gustavos; Smith y Felipe . han demostrado que su calidad sigue vigente, pese a algunos kilos de más y varios pelos de menos, los dos demostraron aquella vieja habilidad que desplegaban en los `90 en los inicios de Maracanazinho.
A ellos se ha sumado Adrián, un ex profesor de música de los purres cuando cursaban tercer año, baterista de pelos largos en aquellos años, el profe ayudó a completar el equipo. “En sus clases no hacíamos nada, era todo joda”, dijo un purre ¡Epa! ¡Bienvenidos a los tres!




FÚTBOL NO, HOCKEY

Un hecho inusual, llamativo e histórico vivimos en la lluviosa jornada sabatina. Mientras bebíamos una gaseosas en el bar de arriba veíamos que chicas vestidas con calzado y medias de fútbol subían para averiguar cuándo comenzaban a jugar. “Se viene el fútbol femenino”, pensamos todos. Pero no, las chicas eran jugadoras de hockey y disputaron un partido en la cancha de atrás.

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