Ale, Cris, Chelo, Seba, Maxi, Luciano, Mariano, Damián y Pachi, los nombres de los jugadores que sabiamente priorizaron jugar a ver a la selección. Los nueve estuvieron presentes en soledad en un Maracanazinho con la cancha de atrás a oscuras.
Todos dándole continuidad a una saga futbolera propia que antepone la pasión a los millones. El amor a jugar sobre la obligación de tener que hacerlo.
Seguramente en la noche sabatina cada uno de ellos a su manera estará más afligido por la derrota, algún gol errado o mala elección en una gambeta que Tévez, quien debe ya poseer los pasajes para partir de vacaciones.
El partido dejó grageas:
* En el inicio, al haber ocho jugadores, se dudó en jugar. Se votó y la mayoría decidió hacerlo.
* Ale apareció con la camiseta de Uruguay. Atajó como Muslera.
* Seba solo, frente al arco vacío, cómodo para definir, sin arquero, remató contra el palo.
* Pachi lo tuvo de hijo a Cris matándolo a pelotazos en el cuerpo.
* Seba hizo nueve goles ¡Siete! seguidos. Debe ser récord.
* El Chelo convirtió un gol dejando la pelota clavada entre el caño de atrás y la red.
* Salvo Ale y Luciano, que atajaron, el resto de los siete jugadores convirtieron goles.
* Cuando terminó, luego del baño fuimos a pizza Alem y vimos los penales y 60 minutos de los 120. Está claro que no nos perdimos nada.
* ¿El resultado? Vetes 14 - Purres 7.
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