
Por el contrario, los naranjas que partieron por debajo de las expectativas comenzaron a ascender. Debieron aguardar hasta Junio para ganar un partido después de aquel único triunfo de abril con el que transitaban en su temporada. Pero, desde aquel mes que divide al año, sábado a sábado empezaron a obtener triunfos continuos para achicar la diferencia a cuatro partidos. Y lograron dar vuelta una taba que caía siempre del mismo lado.
En la apacible tarde invernal comenzaron mejor los verdes. El buen juego de Pachi en el medio tenía compañía en Juan Manuel y Damián por ambos extremos. Luego se sumaría Mariano, que había iniciado el partido afuera, y ocasionalmente Lucho, que salía del fondo. No extrañó entonces que rápidamente establecieran una diferencia de 3 a 1.
En desventaja, los vetes modificaron (hecho que no hizo Argentina ante Alemania), salieron del fondo, adelantaron a Ale y Chelo, ofreciéndole ambos mayor compañía a Gustavito y Cris. La mayor aspiración ofensiva le permitió igualar el resultado. El encuentro se emparejó, los verdes pasaron otra vez al frente por un gol pero cuando aún estaban festejando se encontraron con un nuevo empate naranja.
El gol recibido fue un mazazo para los jóvenes, quienes nunca más se recuperarían. Esa instancia cambió el destino del partido. Los verdes llevaron su cabeza vaya a saber uno a qué lugar del universo (un gol de Cris fue la mejor prueba de ello; aprovechó un error infantil en su salida) a la par que los veteranos entraron en confianza ( un gol de Ale, tipo Turu Flores, desparramando a Pante por el piso fue el mejor ejemplo). Los cuarentones capitalizaron al máximo la debacle del adversario para sellar el 8 a 4 final. El favorable marcador le permitió a los naranjas jugar tranquilos, hacer circular el balón y rotan posiciones camino a la chicharra de las 20 horas. Siguen ascendiendo los vetes. Los encuestadores pronostican que la lista-equipo naranja continuará en ascenso, y si bien aún hay varios peldaños para escalar hacia los diez triunfos fijos de los purres, algunos auguran un posible empate con un reñido tránsito hacia el final. Mientras tanto, los vetes toman como propia la frase de algún decadente político cuando decía: “¡Al carajo con el no se puede!”
No hay comentarios:
Publicar un comentario