31 de agosto de 2010

Nuestro Público

PúblicoActualizar

Ahora

Día

Semana

Mes

En cualquier momento
mayo 2010 – agosto 2010
Páginas vistas por países
Argentina
2.792
Estados Unidos
136
Alemania
101
Canadá
23
Colombia
16
España
15
México
14
Chile
11
Venezuela
8
Panamá
6



Páginas vistas por navegadores
Internet Explorer
1.130 (35%)
Firefox
1.115 (35%)
Chrome
809 (25%)
Safari
56 (1%)
Java
23 (<1%)
Jakarta Commons-HttpClient
9 (<1%)
Páginas vistas por sistemas operativos
Windows
3.036 (97%)
Nokia
46 (1%)
Macintosh
18 (<1%)
BlackBerry
9 (<1%)
Other Unix
5 (<1%)
iPhone
1 (<1%)
iPod
1 (<1%)

29 de agosto de 2010

El regreso de los rústicos

El viernes Gustavito con tono nasal, convaleciente, anunciaba por teléfono: “Mañana no voy a poder jugar, estoy enfermo”. Los vetes perdían su arma electrizante, esa que conjuga juego, velocidad y gol. Que tantos réditos les dio para acceder a una igualdad en la serie cuando parecía todo sentenciado.
Enterados de la noticia, los naranjas fueron en búsqueda de las herramientas que mejor manejan; pala, pico, hacha, hoz y todo tipo de elemento que sirviera para desbaratar la capacidad futbolística de los purres. Era, pues, el regreso de los rústicos.
Con semejante ventaja, claramente los veiteañeros se presentaban como favoritos en la contienda. Los cuatro fantásticos más Pante, Juan Manuel y Lucho parecían demasiado para esos cuarentones pataduras. Sin embargo acostumbrados a arremangarse, los naranjas plantearon un partido basado en el orden, solidez defensiva e intento de buen trato de balón (que casualmente fue naranja) en los momentos que el partido lo permitía. El trío Da, Gus y Aci se convirtió en el triángulo de las bermudas para los verdes. Allí desaparecieron sus intentos de ataque y cuando los jóvenes lograron sortear a ellos tres surgió al gran Ale, quien atajó varias pelotas de gol. A ellos se agregaron Carlitos y Cris, los dos no solamente fueron los abanderados del juego naranja, sino también de la solidaridad con sus compañeros en materia defensiva y de aguante de pelota ofensivamente. Cada uno de los seis cumplió su tarea con creces.
Los vetes se pusieron en ventaja, rápidamente empató Diego con un golazo y dos goles más naranjas establecieron el 3 a 1. Debido al extenso tiempo en el que se mantuvo ese score parecía que se jugaba un partido de fúbol once y no cinco. Los vetes, a la expectativa, supieron capitalizar varias desinteligencias defensivas verdes para elevar el marcador a una goleada de 6 a 1. A esa altura, sin poder quebrar la férrea defensa de los viejitos, ni poder llegar al arco adversario, los purres se desordenaron, perdieron todo atisbo de su juego y arrojaron la toalla. Ni siquiera las órdenes del séptimo jugador que veía el partido desde afuera tenían llegada a quienes jugaban. Su muy buena producción del pasado sábado parecía muy lejana. Fueron claros y oscuros de una semana a otra.
Merecida victoria vete, de perfil bajo, concentración y esfuerzo. Basada en la solidez defensiva, con la actitud de pelear cada pelota en beneficio de todos y sabiendo dar el zarpazo en el momento correspondiente. Con esas armas les bastó para volver a empatar la serie.

27 de agosto de 2010

LA RADIO ESTA DE FESTEJO

FELIZ CUMPLEAÑOS

Argentina cumple hoy sus 90 años con la radio

27/08/2010 08:30 | El 27 de agosto de 1920, los "Locos de la Azotea" transmitieron Parsifal, de Wagner, desde el Teatro Coliseo e inauguraron la radiofonía en el país.


imageArticle_92043


Las primeras transmisiones regulares radiodifundidas, para entretenimiento, comenzaron en 1920. En Argentina, el día 27 de agosto desde la azotea del Teatro Coliseo, la Sociedad Radio Argentina liderada por Enrique Telémaco Susini transmitió la ópera Parsifal de Richard Wagner, comenzando así con la programación de una de las primeras emisoras de radiodifusión en el mundo.

El siguiente es un texto del periodista y escritor Carlos Ulanovsky, historiador de la radio argentina:

“Con una historia de pioneros, la radio surgió en el país y en el mundo casi al mismo tiempo. Hoy, celebramos noventa años de sonidos parecidos a los sueños.

Desde aquella noche mágica del 27 de agosto de 1920 ya pasaron 90 años de radio en la Argentina. En aquel momento, un puñadito de audaces, con un transmisor de 5 vatios de potencia, con un micrófono para sordos ubicado en el paraíso del teatro Coliseo y con una antena ubicada en la cúpula de la casa de remates ubicada en Cerrito y Charcas, transmitieron la ópera Parsifal, de Richard Wagner, y dejaron para los tiempos la constancia de la transmisión inaugural.

Los cuatro principales autores de la proeza eran amigos, chicos bien del Barrio Norte, radioaficionados todos, melómanos de condición. Enrique Telémaco Susini ya era médico especializado en otorrinolaringología, vinculado a la Armada y en tal condición, al final de la Primera Guerra Mundial, viajó a Francia enviado a estudiar los efectos sobre las vías respiratorias de los gases asfixiantes y paralizantes utilizados durante la contienda. Desde Europa regresó con equipos de radiocomunicaciones de rezago, que resultaron la base de los equipos. Lo secundaban sus amigos Miguel Mujica (además sobrino, de 18 años), Luis Romero Carranza y César Guerrico. Pero hay otros nombres que contribuyeron a la hazaña inicial: los radioaficionados Bellocq y Ricaldone, Ernesto Pita Romero e Ignacio Gómez Aguirre, entre otros. Por sus manías y genialidades en relación a materias por entonces tan desconocidas y, especialmente, por su costumbre de andar tendiendo cables por las alturas, recibieron el mote de “los locos de la azotea”.

Se calcula que la irradiación de la ópera desde el Coliseo llegó a apenas cincuenta radios a galena, existentes en Buenos Aires y ubicadas a no más de diez kilómetros del lugar. Aunque no fue la primera transmisión en el mundo -el norteamericano David Sarnoff y el italiano Guillermo Marconi ya lo habían experimentado 71 días antes del 27 de agosto-, se considera que la de los locos de la azotea, llamada LOR Radio Argentina, fue la primera emisora pensada en términos de difusión permanente y con propósitos de continuidad artística. Porque volvió a salir el 28 de agosto y en días sucesivos, conformando algo parecido a una programación.