1 de agosto de 2010

Gracias a San Ale

Como aquel Brasil-Argentina en Italia ’90, donde hubo un único equipo en campo que largamente mereció ganar, se dio el primer Vetes-Purres de Agosto. Los verdes fueron superiores durante todo el partido, pero sucesivamente se encontraron con atajadas esplendorosas de Ale, quien se transformó en la figura absoluta e impidió alegrar la tarde a los jóvenes.
El uno no solo descolló con su actuación sino también por su llamativa indumentaria.
Los verdes jugaron mejor, crearon innumerables situaciones de gol, llegaron de frente, por los costados, desbordaron casi permanentemente la resistencia vete y debieron ser merecedores de la victoria pero se toparon una y otra vez con el muchacho de rojo y negro quien, como Sandino, puso el pecho a las balas y repelió el sostenido ataque adversario.
Los naranjas jugaron mal, nunca entraron en ritmo de partido, erraron mucho en los pases y dejaron un hueco enorme entre su zona media y defensiva, espacio donde los purres se movieron con facilidad. El principal atenuante es que debieron ir modificando el equipo porque “prestaron” reiteradamente un jugador para que ataje en los verdes ante la ausencia del uno purre: Gustavito, Da, Gus y Aci, en ese orden, fueron los circunstanciales arqueros, sintiéndose veinteañeros por unos minutos.
A su favor contaron con una efectividad asombrosa, tuvieron nueve remates al arco de los cuales siete fueron goles y dos pegaron en el travesaño. Esto contrastó con el bajo porcentaje de sus rivales quienes, como los equipos grandes, necesitan ir a Paraguay o Uruguay para conseguir un nueve que la meta porque en ocasiones propicias parecía que jugaban con el calzado cambiado; prueba de ello fue que más de una vez la pelota, tras sus remates, chocó contra la chapa en la parte más alta detrás del arco.
El 7 a 6 final fue un guiño que esta vez el fútbol le hizo a los cuarentones, ofreciéndoles la victoria que no supieron obtener los purres. Una de las tantas injusticias del fútbol se dieron en Maracanazinho en esta jornada. Como se dio la fecha hasta el pulpito Pauli hubiese fallado en su pronóstico.

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