
Los gestos de los purres luego del partido son explícitos. No logran revertir la mala racha. Pero ¿qué ocurre con ellos? Pueden enumerarse una serie de factores que provocaron un cambio tan abrupto en las estadísticas. Ha habido partidos que no merecieron perder a tal punto de transformar a Ale en figura, otros por falta de convocatoria se vieron disminuídos en número, las lesiones de Pante y Damián fueron sentidas. Por uno u otro motivo la seguidilla de derrotas los acosa. Al parecer los verdes no encuentran los modos como para dar vuelta esta situación.

La contrapartida corresponde a los vetes. Los naranjas vienen endulzados cada sábado, han encontrado un equipo base, se preocupan por reemplazar a un ausente que no puede jugar para completar cinco o seis jugadores, terminaron sus malas rachas de lesiones y encontraron en Gustavito a un jugador desequilibrante que tanto bien les hace. Por eso la alegría en su vestuario.
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