Se repitió la historia. Los purres aún no habían logrado digerir el empate del sábado pasado cuando inexplicablemente, siete días después, se les escapó de la misma manera un partido que ganaban 4 a 1. Parecía un deja vú, pero era otro sueño que a esta altura de Junio va transformándose en reiterada pesadilla cada semana. A lo largo de las diez primeras fechas la victoria aún no se les ha dado a los jóvenes, convirtiéndose este hecho en un calvario para ellos.

Dentro de un trámite parejo, los vetes se pusieron en ventaja gracias a un gol de Cris pero rápidamente, a la salida de un córner, Mariano empató. De ahí en más fue todo verde hasta estirar las cifras a tres goles de diferencia. Los naranjas, pese a la desventaja, siguieron con su tesitura; intentar mover la pelota hasta generar algún hueco para que el solitario Cris, ante la ausencia de Gus, defina la jugada.
De repente el encuentro se transformó en una babel jamás vista en Maracanazinho. Desconocidos vestidos con conjuntos y gorritas Mike y Adilas ingresaban a la cancha para defender los colores verdes. Junto a Yaki, Gustavo y Rober , se agregaron extraños debutantes que generaban una atmósfera de campeonato barrial. Atónitos, los verdaderos purres observaban como corrían sus nuevos compañeros respondiendo al aliento de quienes eran sus amigos.
Como en los partidos sin público, comenzó a escucharse cada palabra dicha desde afuera. Así surgieron téminos como “guachín”, “guacho”, “gil”, “guly”, etc. La bullanguera gavilla no pasaba desapercibida y exasperaba a los reales Purres. A tal punto que Mariano los mandó callar durante pleno encuentro.

En ese instante todo se había distorsionado para los verdes. Mientras sus socios externos mandaban comprar una cerveza “porque sino no puedo atajar”, los cuatro sobrevivientes debían atender varios frentes como: concentrarse en el partido, evitar que ingresen más “guachines”, sostener la ventaja y silenciar a los muchachos del gremio de la UOCRA. Pero no lo lograron; integrantes de la bandita prosiguieron metiéndose a jugar desconociendo la negativa estadística.. Vetes vs Purres... diez fechas sin triunfos, etc, etc, etc. Entonces cambio a cambio fue degenerándose el juego verde, hecho bien aprovechado por los naranjas que siguieron serenos, abstrayéndose de lo que ocurría afuera, descontaron de a poco hasta arribar al 4 a 4 sobre los minutos finales.
Jugándose el descuento los auténticos purres siguieron buscando, fue momento donde Ale entró en acción para mantener la igualdad. Pero ese deseo de triunfo de Mariano, Diego, Damián y Lucho contrastaba con la pasividad de sus camaradas, quienes a esa altura estaban pensando más en la madrugada sabatina que en el resultado del partido.
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