30 de junio de 2011

Cotiza en alza

Como ocurre en el futbol de primera, semana a semana se van dando una serie de situaciones cambiantes y vaivenes en el juego que generan variaciones en las rachas de los equipos. En Vetes – Purres hemos ingresado en un estadío de alza verde y descenso naranja, tanto en juego como resultados.
La recuperación futbolística de los jóvenes se venía observando, pese a no poder ganar. Sin embargo merced a su insistencia futbolística, ganaron amplia y merecidamente los dos últimos partidos. Claramente en ambos cotejos se impusieron de principio a fin, sin pasar sobresalto alguno. El buen juego más rendimientos individuales les permitió obtener una mayor ventaja gracias a ese plus de quienes entraron a la cancha.
Luego de un inicio parejo, los purres empezaron a sacar provecho de su fortaleza en mitad de campo. Pachi marcó diferencia con sus gambetas y puntazos de afuera (lo transformaron en el goleador de la jornada). Diego y Damián, que retrocedió unos metros, jugaron sobre los costados formando parte del enlace desde esa zona con el barbado, quien como todo director de orquesta comenzó a guiar a sus pares hacia una mejor armonía. Los verdes supieron flanquear la línea media adversaria y se internalizaron entre esta y la defensiva de los veteranos, logrando sacar provecho en un sector vacío y desprotegido por los naranjas. Esa fue su mayor virtud; la clave del éxito. Además no escatimaron en pierna firme y fuerte, especialmente sobre Gustavito a quien sacaron mental y futbolísticamente del partido provocando en el habilidoso siete bravo una inesperada reacción de juego brusco sobre Damián.
Las ganas de los veteranos no fue suficiente para intentar cambiar el rumbo del encuentro. El coraje de los cuarentones esta vez no bastó siquiera para empardar alguna instancia. La rueda ha girado en contra para los naranjas, como aquella primera era Basile en la selección, el invicto se mantenía a duras penas, los vientos de cola (Amado vice) sostenían en el último tramo con fórceps las diez fechas. Hasta que chocaron con la Colombia purre, que ubicó en su lugar esa ajustada racha sostenida a base de cojones con una mínima pizca de fútbol. Dentro de ese combo se agrega la anemia goleadora: la cifra de cinco goles en dos partidos es muy escasa para intentar llevarse algo a casa.
El 7 a 3 final es fiel reflejo de lo acontecido en la cancha. La presencia de un organizador del juego ha sido determinante para los purres. Les permitió desempolvar ese fútbol que parecía haber quedado archivado desde el año pasado y les da optimismo suficiente para recuperar esa senda exitosa de 2010. Conocen que con la pelota al pie y por el piso se transita por buen camino. De ellos depende qué modo elegir para empezar a descontar el margen entre uno y otro equipo.

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