Durante los últimos partidos los Purres venían insinuando una levantada futbolística pero que aún no les alcanzaba para alzarse con la victoria. Con su juego de a poco estaban madurando el primer triunfo. Algo les faltaba, quizá la pieza que les permitiera generar la reconstrucción de los cuatro fantásticos. Así fue como la reaparición de Pachi les proporcionó recuperar el juego radiante que supieron desplegar durante gran parte de 2010. Ellos, más Lucho en el arco, retomaron la senda victoriosa que les venía siendo esquiva. Por primera vez en el año se daba la situación que cada equipo jugaba con cinco hombres, entonces con más espacio y jugadores técnicos posibilitó dar comienzo al festín verde. Cuando aún se estaba cerrando la puerta de entrada a la cancha, los purres ya habían convertido dos goles. Instantes posteriores al inicio, la llegada de Luciano provocó que los vetes pasaran a jugar con uno más pero los purres estaban encendidos y sin importarles la minoría numérica elevaron la cifra a 4 a 0. Más, a los diez ya ganaban 6 - 0. Resultado escandaloso para el poco tiempo transcurrido.
El monólogo verde continuó extendiéndose a la par del desorden vete. Unos tenían claro lo que debían realizar mientras que los otros estaban obnubilados, sin entender qué hacer. El vendaval climático externo lo padecían los vetes adentro quienes tenían más goteras que el tinglado de Maracanazinho; en ese momento el encuentro se había transformado en un martirio para los cuarentones. Aprovechando el shock, los purres los cacheteaban una y otra vez, quitándose la bronca acumulada durante diez fechas. Sin disminuir la marcha, los de verde continuaron así hasta el final pudiéndose observar goles de todas la formas posibles. A esa altura los naranjas se asemejaban a los jugadores de Huracán en el último tramo del campeonato.
Con la base de los históricos más la escasa participación de los foráneos, los purres se dieron el gusto de romper la racha, logrando su primer triunfo del año de manera categórica y aplastante: 15 a 2. La alegría volvió a su vestuario para esperar un día del padre a plena felicidad.
1 comentario:
Se cumplió la máxima: día de lluvia, triunfo purrete
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