
Se están tornado cada vez más tácticos los partidos, más llegando a estas últimas instancias, todo se analiza, nada se descuida. Se juega con dientes apretados, a veces destacándose más el corazón que la cabeza. Cualquier error puede ser fatal. Los purres son quienes mejor conocen esto y semanalmente lograr capitalizar en la red las fallas naranjas. Una mala salida vete provocó el gol de apertura, una indecisión de Ale, llevó el partido 2 a 0.
Si bien el score no era abultado, los verdes lograron mantenerlo merced a actuaciones individuales que destacaron sobre el resto, haciendo diferencia. Pante, sobrio en el arco manejó los tiempos con comodidad, Mariano se plantó en el fondo, dio salida limpia a sus compañeros y venció en el duelo personal sobre Gustavito, a quien marcó como si fuese un experimentado zaguero italiano del viejo catenaccio y Martín sorprendió a propios y extraños jugando de punta, con llegada, gol, remate en los palos y buenas definiciones bien conjuradas por Ale.
Los tres, factores decisivos de la victoria.
Los vetes estuvieron imprecisos en los pases, no lograron salida de abajo, abusaron del pelotazo como recurso y elaboraron muy poco juego. Con garra fueron para adelante sobre el final pero no les alcanzó el tiempo.
Tres a dos reza la placa. Extraño resultado, por los pocos goles, para un partido de fútbol seis. Las marcas se impusieron al juego sumado a que se jugó en un espacio del campo muy corto. Poco importó para los vencedores. Los jóvenes van buscando su
traje de gala, se los ha visto recorriendo bodegas en búsqueda de la mejor botella de champagne. Saben que es su tiempo y, si bien no quieren descorchar con anticipación, van preparando la hielera, la han ubicado al lado del telescopio para tener bien frapé la bebida cuando llegue el momento más glorioso. Será el tiempo de dedicarle el brindis a la estrella conseguida. DESPUÉS DE LAS VEINTE
GOLPAZO
Casi finalizando el partido, sobre el sector izquierdo del ataque naranja, Aci remató el balón. El envión con el que venía lo llevó a “volar”. La caída fue violenta, con su hombro derecho y su cabeza, que golpeó muy fuerte contra el piso. El zurdo defensor quedó tirado en el cauchoso terreno, boca abajo, aturdido, casi sin reacción. Con el correr de los minutos, tras una rápida atención de todos, se fue recomponiendo, mareado llegó al vestuario, con los ojos como Néstor Kirchner y la mitad del rostro con las bolitas negras de caucho que estaban adheridas por la transpiración. Una bolsa de hielo en su cabeza, agua, alguna bebida y un refrescante baño le devolvió el semblante. Finalmente, casi con normalidad, pudo regresar a su casa solo, sin inconvenientes.
Hoy se hizo una placa, afortunadamente no salió inconveniente alguno. A Dios gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario