
Cada paso es diferente. Según como se lo de, te hace trasladar hacia diferentes caminos. Desandar nuevos horizontes. Disfrutables, en algunos casos. Desagradables, en otros. El camino nos enseña que a veces debemos dar pasos lentos y en otras situaciones, más acelerados.
Bien diferentes eran las situaciones por las que atravesaban ambos equipos. Todos los caminos de los purres parecían llevarlos a Roma. Sábado a sábado lograban encaminar esa senda hacia la capital del imperio. A pasos de la cima se preparaban para plantar la bandera. Por el contrario, los vetes se hallaban como en esas películas de piratas donde un prisionero camina por la plancha dirigiéndose hacia su fin.
Los naranjas no tenían más alternativas. Debían ganar para seguir con ciertas chances. Los verdes llegaban con más margen, entonados por la gran remontada del partido pasado.De entrada nomás golpearon los vetes. Fue una ráfaga de goles en los primeros minutos que les permitió sacar un buen margen. Dormidos, los purres veían pasar situaciones adversarias bien resueltas o desperdiciadas que llevaron el resultado a un poca veces vivido 7 a 0. Las destacadas actuaciones individuales de los naranjas confluyeron en un juego colectivo de alto nivel que marcó superioridad. El hecho de que los cinco jugadores hayan convertido goles lo prueba. Además Ale volvió a ser Assman, si hasta se dio el lujo de atenazar un tiro complicado desde afuera. Como en sus mejores épocas.
Vale destacar que los purres ofrecieron mucha ventaja al no contar con Pante ni con Mariano en el juego (pasó a ocupar el arco), a eso hay que sumarle que hubo poca conectividad entre sí y opacas actuaciones individuales. La placa final marcó 9 a 1, score impensado pero acorde al trámite.
Una vida más se han autoconcedido los naranjas. Ganar para vivir es su consigna. De ahora en más cada paso que den debe ser exacto y sin vacilaciones, sino será su fin. Depende solamente de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario